
Los niños y niñas de Sala de 3, de los turnos mañana y tarde, compartieron junto a sus familias una celebración muy especial en torno a la Virgen María. Un encuentro lleno de ternura, alegría y fe.
Durante la celebración, los niños y niñas pudieron acercarse a la figura de María en su infancia, descubriendo en la Virgen Niña un ejemplo de sencillez, ternura y confianza. A través de canciones, momentos de oración y diferentes gestos, compartimos una experiencia pensada especialmente para ellos, en la que las familias tuvieron un lugar fundamental.
Uno de los momentos más significativos fue la entrega de una medalla de la Virgen María a cada niño y niña. Este pequeño signo, recibido con mucha emoción, representa el deseo de que María los acompañe y cuide siempre, iluminando sus caminos y estando cerca de ellos y de sus familias en cada etapa de la vida.
Para nuestra comunidad marista, María ocupa un lugar muy especial. San Marcelino Champagnat sentía un profundo cariño y confianza por María, a quien reconocía como la Buena Madre. Esta confianza forma parte de nuestra identidad y nos invita también a enseñar a nuestros niños y niñas a acercarse a ella con sencillez, amor y confianza.
La celebración fue, sobre todo, un encuentro en familia. Un momento para detenernos, compartir, agradecer y celebrar juntos la alegría de crecer acompañados por quienes nos quieren y nos cuidan.

Entre sonrisas, abrazos, canciones y mucha emoción, nuestros pequeños vivieron una jornada que quedará como un recuerdo especial: el de haber celebrado juntos a la Virgen Niña y haber recibido de sus manos, simbólicamente, una medalla para llevar siempre consigo.
Que María los acompañe en cada paso, los cuide con ternura y sea siempre una presencia cercana en sus vidas.

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